La verdad, nunca había sido  muy “líder” en mi vida. Ese rol no era parte de mi personalidad.

Recuerdo que en la escuela fui presidente de la clase, pero creo que la profesora me nombró por mis buenas notas, no porque se haya hecho una votación, ni porque a mí me interesara ese “puesto”.

También recuerdo que en esa época escolar, no preciso qué nivel cursaba, me postulé para presidente de toda la escuela. Quién sabe cómo me habrán convencido; apuesto lo que sea a que no fue iniciativa propia. Al final perdí esas elecciones. Me ganó el único contrincante; un niño 1 año mayor que yo y que era muy popular, en mi escasamente poblada escuela privada.

La personalidad de líder algunas personas, desde que nacen, la traen más desarrollada que otras. Pero las habilidades para ser un buen líder se pueden aprender y adquirir. Ese es mi objetivo a corto plazo.

Hace aproximadamente 6 meses, en mi lugar de trabajo quedó libre una plaza para Team Lead en el departamento de Soporte de Software, que es donde yo laboro desde Octubre del 2008. Mi primera reacción al leer el correo electrónico donde se ofrecía el puesto para participación interna fue de rechazo. En ese momento no me interesó obtener más responsabilidades. Ya conocía el nivel de obligaciones y el compromiso extra que se adquiría con el puesto. Supe que algunos compañeros sí se ofrecieron para participar por el puesto; 4 en total.

Cuando algunos compañeros de soporte y demás departamentos, por curiosidad me preguntaban si yo me había ofrecido, mi respuesta era con un rotundo “No, gracias”. Entonces cómo fue que terminé de Team Lead? Al fin y al cabo estoy escribiendo sobre aprender de liderazgo con la práctica; debe significar que de alguna forma fui nombrado Team Lead y estoy aprendiendo las habilidades requeridas en el día a día.

Pues sí, al final fui el quinto aspirante y el que obtuvo el puesto de Team Lead del departamento de soporte. Pasé a formar parte del grupo de 3 Leads que se encargan de supervisar a los ingenieros encargados del soporte al software que vende la empresa. Ha sido un gran reto, porque las habilidades que se requieren para ser líder, según yo, no formaban parte de mi caja de herramientas. He tenido mis momentos difíciles y en mis primeros meses en el puesto no he cumplido a cabalidad con las responsabilidades que me competen. Me ha resultado difícil el cambio de rol, pasar de ser un ingeniero que pasa 8 horas al día resolviendo problemas y emergencias, a ser un jefe que supervisa, ayuda, corrige, forma, etc, etc.

Hablando con mi jefa, ella me devolvió la confianza. Una simple frase resumía la verdad de los hechos: “Si yo le di ese puesto fue porque yo determiné que usted tiene la capacidad para ejercerlo”. Me dijo que el problema es que yo todavía “no me lo creo”. Como dije, me ha costado esa transición. Pero ya he recibido buenas recomendaciones de ella de cómo mejorar. Tengo que leerme un libro muy recomendado para aprender de liderazgo, del cual estaré escribiendo en otro momento.

Pero estoy muy entusiasmado con este nuevo reto en mi vida. Hay cualidades mías que me ha señalado mi jefa que tengo que aprovechar y madurar. Me agradan las nuevas responsabilidades que tengo y lo que puedo lograr en el departamento. Ya estoy más dedicado a mi rol de líder y sé que los ingenieros que superviso confían en mi capacidad. Tengo mucho por aprender y aplicar, pero sé que dentro de poco estaré ejerciendo muy bien mi puesto.

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